Introducción

El Plan de Formación DAIP reúne un conjunto de materiales para el profesor, el alumno y los padres, basado en el Desarrollo Armónico de la Identidad Personal (DAIP), que explica la unidad de la persona por la interacción de constituyentes y dimensiones, que se concretan en dieciséis áreas educativas.

Explicación y
Fundamentación

La idea de persona, que fundamenta la propuesta del Plan de Formación DAIP distingue en la unidad radical y dinámica de su identidad, tres principios constituyentes y cuatro dimensiones personales en que se expresan.

Matriz sintetizada de Persona

Entre los principios constituyentes, diferenciamos:

  • Singularidad
  • Apertura
  • Originación

Entre las dimensiones de la persona, diferenciamos:

  • Física
  • Afectiva
  • Intelectiva
  • Volitiva

También podrían describirse como cuerpo, carácter, inteligencia y libertad.

SINGULARIDAD es el principio constituyente que distingue a la persona de cualquier otra. El principio que explica que cada persona sea única, en el sentido más radical: nadie existe, ni podrá existir igual a ella. Todo lo que haga, lo que piense, lo que ame, lo que aporte o deje de aportar, estará teñido siempre por esa singularidad.

APERTURA es el principio que explica su relación con la realidad (cosas) entre las que vive y las personas con las convive. La primera apertura (al mundo material) la hemos denominado trabajo, no en el sentido contractual, sino en el más profundo de descubrimiento y transformación de la realidad circundante; y la segunda la denominamos comunicación, alteridad, relación interpersonal.

ORIGINACIÓN es el principio constituyente de la persona que busca la razón de su existencia. El ser personal no se lo ha dado uno a sí mismo. Se le ha transmitido por filiación mediada, porque los padres solo son transmisores de vida, pero no principio de la misma. Este principio remite inexorablemente a Dios, creador de la vida por Sí mismo. La relación con Dios se encuentra en la entraña íntima de cada persona, como un constituyente y justifica la necesidad de atender esta relación en el ámbito educativo.

“El Plan de formación pretende hacer pensar, a la vez que permite poner la fuerza de la afectividad a favor de los valores que se promueven.”

Los principios constituyentes de la persona nos presentan su modo propio de ser, ya sea como hombre o como mujer. También es preciso tener en cuenta que la vida de la persona humana se expresa en cuatro dimensiones, que nos resultan más cercanas.

LA DIMENSIÓN FÍSICA, somática, biológica, la del cuerpo.

LA DIMENSIÓN AFECTIVA, con sus emociones, pasiones y sentimientos, a través de la cual nos impresionamos con lo que nos rodea y con quien está en relación con cada uno, que configura el carácter.

LA DIMENSIÓN INTELECTIVA, con las distintas operaciones de la inteligencia, para descubrir la verdad.

LA DIMENSIÓN VOLITIVA, con el desarrollo de la libertad personal, que se apoya en la práctica de las virtudes.

De la interacción de los principios constituyentes y las dimensiones vitales de la persona, surgen dieciséis campos educativos, que trabajados sistemática e intencionalmente, constituyen el objeto de este proyecto educativo que tiene por finalidad el desarrollo armónico de la identidad personal (DAIP) de cada uno de los hijos, de cada uno de los alumnos.